Tarde o temprano, casi cualquier acuario marino pasa por una fase de algas. No significa que lo estés haciendo mal ni que el sistema esté "enfermo": casi siempre es una señal de que algo muy concreto —nutrientes de sobra, demasiada luz, poca renovación— está descompensado. Aquí tienes cómo identificar qué tipo de alga tienes, por qué ha aparecido y los pasos que de verdad funcionan para solucionarlo, sin atajos mágicos.
Por qué aparecen las algas: casi siempre es lo mismo
Las algas necesitan tres cosas para crecer: luz, nutrientes (sobre todo nitrato y fosfato) y tiempo. En un acuario marino recién montado o con algún desequilibrio, alguna de esas variables suele estar más alta de lo que el sistema puede consumir, y el resultado se ve en forma de alga. Las causas más habituales son:
- Exceso de nutrientes: sobrealimentación, demasiados peces para el litraje, o cambios de agua poco frecuentes.
- Agua de origen con fosfatos o silicatos: usar agua del grifo en vez de RO/DI, o un equipo de ósmosis con la membrana o las resinas agotadas.
- Demasiadas horas de luz, o más intensidad de la necesaria para el tipo de acuario que tienes.
- Sistema todavía en fase de ciclado, donde un brote de algas pardas es prácticamente normal y esperable.
- Poco flujo en alguna zona, donde se acumulan restos orgánicos que alimentan directamente a las algas y cianobacterias.
Casi nunca es solo "mala suerte": si identificas cuál de estas causas es la tuya, la solución se vuelve mucho más clara.
Los tipos de algas más comunes en un acuario marino
Diatomeas (algas pardas o marrones)
Suelen aparecer en las primeras semanas de un acuario recién ciclado, sobre el cristal y el sustrato, con un tono marrón polvoriento. Se alimentan de silicatos, habituales en un sistema nuevo, y en la mayoría de los casos desaparecen solas en unas semanas conforme el acuario madura. No suelen requerir tratamiento, solo algo de paciencia y limpieza manual del cristal.
Algas filamentosas verdes (hair algae)
Mechones o hilos verdes que cubren roca y sustrato, típicos de un exceso de nutrientes combinado con buena iluminación. Son de las más persistentes y las que más suelen frustrar a un principiante, porque vuelven si no se corrige la causa de fondo.
Cianobacterias (la mancha roja o verde viscosa)
Técnicamente no son algas sino bacterias fotosintéticas, pero se tratan de forma parecida. Forman una capa viscosa, a menudo rojiza o verde oscuro, que se desprende en láminas y suele oler mal. Les gustan especialmente las zonas de poco flujo y los nutrientes altos.
Algas coralinas: la excepción que es buena señal
Las manchas moradas, rosas o rojizas que van cubriendo roca y cristal poco a poco no son un problema: son algas coralinas calcáreas, y su presencia suele indicar buenos niveles de calcio, alcalinidad y agua estable. No hace falta —ni conviene— intentar eliminarlas.
Cómo solucionar un brote de algas paso a paso
- Identifica y corta la fuente de nutrientes. Revisa cuánto y con qué frecuencia alimentas, si el litraje soporta la población actual y cuándo tocó el último cambio de agua.
- Comprueba tu agua de origen. Si usas ósmosis inversa, vigila que siga rindiendo bien: si el agua de salida empieza a llevar más sólidos disueltos de lo normal, la membrana o las resinas necesitan revisión o cambio.
- Aumenta la exportación de nutrientes. Cambios de agua algo más frecuentes durante unas semanas, un skimmer que funcione bien y, si el problema persiste, un reactor de medios (GFO para fosfato, carbón activo para compuestos orgánicos) ayudan a bajar la carga más rápido.
- Revisa el fotoperiodo. Reducir temporalmente las horas de luz (por ejemplo, de 10 a 6-7 horas durante unas semanas) frena el crecimiento del alga sin afectar demasiado a corales ya establecidos.
- Retira lo que puedas a mano. Cepillar la roca y sifonar el sustrato durante los cambios de agua saca de forma directa gran parte de la biomasa de alga antes de que se descomponga.
- Suma equipo de limpieza. Caracoles herbívoros y cangrejos ermitaños ayudan a mantener a raya el alga nueva que va creciendo; tienes recomendaciones concretas en la guía de peces marinos resistentes.
Ten en cuenta que ninguno de estos pasos actúa de un día para otro: un brote de algas que ha tardado semanas en instalarse tarda, de forma realista, otras tantas en remitir del todo una vez corregida la causa.
Errores típicos que alargan un brote de algas
- Sobrealimentar "por si acaso" mientras se intenta solucionar el problema, aportando más nutrientes justo cuando menos conviene.
- Confiar solo en un químico anti-algas sin tocar la causa de fondo.
- Subir la luz pensando que así se "quema" el alga: casi siempre consigue el efecto contrario.
- Reponer la evaporación con agua del grifo en vez de RO/DI, aportando fosfatos y silicatos de forma continua.
- Limpiar de golpe toda la roca a fondo: es preferible ir por partes para no remover de una vez toda la materia orgánica atrapada.
Cómo evitar que vuelvan
Una vez controlado el brote, lo que mantiene las algas a raya a largo plazo es la constancia más que ninguna medida puntual: cambios de agua regulares, no sobrealimentar, vigilar que el skimmer siga funcionando bien y medir nitrato y fosfato de vez en cuando, sobre todo si notas que algo empieza a cambiar. Un sistema estable y con buen flujo en todos los rincones rara vez sufre brotes importantes de algas.
Preguntas frecuentes
¿Es normal tener algas pardas al principio?
Sí. Las diatomeas son muy habituales en las primeras semanas de un acuario recién ciclado, se alimentan de silicatos propios de un sistema nuevo y casi siempre desaparecen solas conforme el acuario madura, sin necesidad de tratamiento.
¿Cómo quito las algas filamentosas verdes sin dañar los corales?
Retirándolas a mano lo que puedas, sumando caracoles y cangrejos ermitaños que se las coman, y sobre todo corrigiendo la causa: exceso de nutrientes o de luz. Los tratamientos químicos genéricos no son seguros para todos los corales e invertebrados, así que revisa siempre la composición antes de usarlos.
¿Qué son las cianobacterias y son peligrosas?
Son bacterias fotosintéticas, no algas de verdad, que forman una capa viscosa rojiza o verde oscuro con mal olor. No suelen ser peligrosas para peces o corales en sí mismas, pero indican nutrientes altos o poco flujo en esa zona, y conviene corregir la causa igual que con cualquier otra alga.
¿Las manchas moradas en la roca son un problema?
No, todo lo contrario: son algas coralinas calcáreas y su presencia suele ser una buena señal de calcio, alcalinidad y estabilidad adecuados. No hace falta ni conviene intentar quitarlas.